El voto latino se perfila como uno de los factores decisivos en las elecciones intermedias que se celebran este martes 3 de noviembre en Estados Unidos, donde republicanos y demócratas disputan el control del Congreso para los últimos dos años del segundo mandato del presidente Donald Trump.
California, Texas y Arizona concentran algunas de las contiendas más relevantes, debido al peso del electorado hispano en distritos donde las diferencias entre ambos partidos han sido estrechas.
En estos comicios se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado. Los republicanos llegan a la jornada con mayoría en ambas cámaras, mientras los demócratas buscan recuperar espacios para modificar el equilibrio político en Washington.
De acuerdo con un análisis de UnidosUS, los votantes latinos tienen una presencia significativa en 12 de los 37 distritos competitivos examinados por la organización. El estudio también identifica que 38% del electorado hispano pertenece a segmentos que podrían modificar su preferencia política, incluidos independientes e indecisos.
Texas representa uno de los principales escenarios de esta disputa. En el distrito 15, la congresista republicana Mónica de la Cruz enfrenta al demócrata Bobby Pulido, en una demarcación donde los latinos constituyen aproximadamente tres cuartas partes de los votantes registrados.
En el distrito 34, también en Texas, el demócrata Vicente González compite contra el republicano Eric Flores. La elevada presencia de electores hispanos convierte a esta contienda en otro punto de atención para ambos partidos.
California presenta una situación similar. En el distrito 22, el republicano David Valadao busca conservar su escaño frente al demócrata Randy Villegas, hijo de inmigrantes mexicanos. Según UnidosUS, el 62.9% de los votantes registrados en ese distrito son latinos.
En Arizona, el republicano Juan Ciscomani enfrenta a la demócrata JoAnna Mendoza por el distrito 6, que comprende parte de Tucson y otras localidades del sur del estado. Ciscomani ganó su anterior elección por una diferencia aproximada de 10 mil 822 votos, mientras que los hispanos representan el 17.6% del padrón electoral.
La competencia también se extiende a Colorado y Nuevo México, donde el electorado latino tiene una presencia importante en distritos disputados por ambos partidos.
Entre los principales asuntos que han marcado la campaña destacan el costo de vida, la inflación, el empleo, la seguridad fronteriza y la política migratoria del gobierno de Trump.
La participación de los ciudadanos de origen latino adquiere especial relevancia después de las elecciones presidenciales de 2024, cuando los republicanos consiguieron ampliar su respaldo entre distintos sectores de esta población.
Sin embargo, el electorado hispano no constituye un bloque homogéneo. Sus preferencias varían según la región, la edad, las condiciones económicas y las prioridades políticas de cada comunidad.
La elección permitirá conocer si los cambios registrados en 2024 se mantienen o si los demócratas recuperan respaldo entre estos votantes.
Con una Cámara de Representantes dividida por márgenes estrechos, los resultados de un número reducido de distritos podrían modificar la distribución de escaños y, con ello, el control legislativo durante la segunda mitad del mandato de Donald Trump.

